La futura flor de antebrazo

La vida esa una melodía que corre rápidamente no se detiene, no lleva notas ni ataduras.
Te obliga a escuchar el ritmo en tus sueños. Su letra, invitándote suavemente a ceder y olvidar lo que sabes, ignorar lo que sale de tu boca o entra por tus oídos, indicando sutilmente las formas de entender, desde la forma en que las flores se abren y los pájaros cantan, hasta el mas oculto suspiro de amor en el viento.
Te enseña a colapsar y empezar de cero.
Tratando de tener una nueva voz.
La voz que escojamos, nos enseña a respirar y ser escuchados, a dormir y sacar todo lo que nos mantenía despiertos.
¿Puedes escucharlo?
La manera en que las flores respiran y los pájaros despiertan.
Son estas maravillas las que la vida te enseña a apreciar, dentro del silencio y dentro de nosotros mismos, te hace sentir que algunas cosas vale la pena recordarlas, tatuarlas en tu piel y mostrarlas con orgullo, cosas que tengan un simbolismo personal, que te hagan feliz y logren recordarte olores, sabores, situaciones.
Flores que morirán contigo.

 

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Platicas de ilusión con sabor a culpa

¿Existirá algo que pueda durar para siempre?

El amor por alguien

El deseo de pertenencia

La tristeza

O Tal vez las ganas de seguir adelante. 

¿Llegará un punto donde se acabe todo eso o estamos destinados a revivirlo día con día?

Claro, hay momentos donde no sentimos lo mismo. Pero eso no significa que no volveremos a sentirlo. 

No acaba, solo está en pausa. 

¿Existirá un límite para cada cosa?

¿Un límite que diga hasta donde puedes seguir intentando? 

O simplemente despiertas un día sin ganas de luchar. 

¿Hasta donde llega el cambio de mente y el rendirte?

¿Como diferenciar si simplemente dejas de luchar por algo o el que perdiste interés?

¿Acaso este es simplemente la mentira más blanca que nos decimos para no culparnos por un futuro incierto al que renunciamos por tener miedo de fallar?

¿Donde empieza la decisión y donde acaba la desesperación?

 

 

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Entre nubes de pensamiento y depresión.

La soledad no ayuda. Pero me deja pensar.

Me conozco lo suficiente como para saberlo.

Mi problema era no poder controlar mi cabeza, pero ahora lo entiendo.

Mi problema era soñar y ponerme a llorar.

Mi problema era la soledad.

Que no se malinterprete. Estoy más solo que nunca. Pero no me siento en soledad.

Estoy aprendiendo. Aprendiendo a pensar.

Estoy creciendo y necesito madurar.

Madurar y saber que algunas cosas no me hacen bien, madurar y saber cuando dejar de soñar.

Dejar de buscar a alguien que me salve y salvarme yo mismo.

Batallar y luchar.

Este fin de semana fue bastante duro. Pero me ayudo porque me aclaro algunas cosas.

Si me equivoqué ayer. Hoy es un día nuevo. Y puedo pensar diferente.

Puedo pensar diferente de lo que pensé hace dos minutos. Porque me equivoqué y me di cuenta de ello. Porque la vida no es sobre quedarse en el orgullo y no seguir adelante. Es sobre decisiones. Decisiones que puedo cambiar cada segundo qué pasa. Porque si no lo hiciera nunca avanzaría.

Este fin de semana me puse a pensar.

Camine, grite, llore y cante.

Este fin de semana me quise ayudar.

Voy a cambiar y arreglar los errores. Voy a mejorar y voltear hacia atrás. Porque cada cosa que hacemos. Buena o mala, nos marca. Nos lleva a una decisión.

Esto es más que una idea. Es una invitación a pensar.

Esto es mi idea. La revolución de mi estar.

 

 

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