Tonos de vino 3.0, si supieras que yo tomo arroz con leche 2.0

Soy el poeta maldito en el ámbito amoroso que no sabe cómo decir lo que siente por ti. 

Gasolina para un trío de emociones que fluyen dentro del espectro de lo imaginario, el enemigo de lo común en la ciudad solo para alimentar el odio a las paredes que nos detienen de gritar lo que sentimos, se pierden las palabras y nacen los movimientos, sudores que no puedes ni imaginar, voces inesperadas para amistades forzadas, voces con propiedad de tus piernas. 

Tragos amargos a cambio de bailes excéntricos, la energía de la llamada libertad fluye en mis dedos para seguir el ritmo de una canción desconocida. El estilo prefabricado de un poeta enamorado sin nadie por amar. 

Peleas cantadas sobre victorias ganadas con el afán de retar al príncipe que juega contigo. 

Nuestra historia es parte de la geometría, un triángulo sin esquinas, formando parte de las formas, pero faltando partes del mismo.

Recuerdos de una nostalgia futura, lágrimas en los recuerdos de lo que inevitablemente pasó. Un parque maldito por besos y despedidas, un beso de despedida nunca realizado por la esperanza de que sea un falso problema deja traumas en el pensamiento del poeta, ahora pseudo-maldito por las experiencias de un desamor donde el sigue amando.

Engaños convertidos en relaciones cortas que siembran la duda: ¿valió la pena? ¿Hice algo mal? Me pasé horas leyendo formas en las que complacerte, horas aprendiendo lo que me faltaba en apariencia y físico, fuiste siempre el camino que con ojos vendados seguí por confianza pura. Caminos destruidos por terceros, por esa densidad en el ambiente que te prometía una experiencia nueva. Sustantivos nuevos prometiendo adjetivos más pretenciosos, adverbios de tiempo siendo remplazados por los verbos pronominales de consumo. Te comeré de esta forma, te consumiré de una forma nueva. 

El mismo sexo llama al mismo orgasmo, el mismo sexo llama a un solo sexo ente almas, sexo entre iguales en este caso equivale a entidades incomprendidas uniéndose por una liberación social.

No queda más que llorar lo que fue y ya nunca será, besos que no son propios capturados de reojo, romances nuevos entre nuevos esquemas, lamentosos ritmos de la nueva soledad tratando de acostumbrarse a la vida en solitario de la soledad, la redundancia en las palabras reflejando el sentimiento continuo ya mencionando. Juventud renovada por la visibilidad del hacer, hacerte mía dentro del sueño nunca realizado.

Y sueños nunca realizados cumplidos con favores sencillos buscando platica ente personas fuera de su grupo social, favores sencillos cumplidos entre amigos buscando más que amistad en la amistad erótica, dos solitarios buscando un relleno físico, favores sencillos con complicaciones fuera de lo social y entrando en lo sexual. Favores que nos hacen el favor a los dos, descargas emotivas, primitivas, con la pasión liderando al pensamiento por falta de pensamiento, la paradoja emotiva por demasiada emoción a la par de falta de ella. Amistades que se olvidan en el punto de la pasión, problemas éticos por la culpa acumulada. Culpa no culpable por culpa de la ética, honor repetitivo por honor al honor y culpa, honor que rompe con esquemas sociales para entrar a lo personal. 

El erotismo en tu baile para complacer a alguien que ignora cualquier intento de romance en tu ser por contestar hechos a kilómetros de distancia interrumpe lo que podría ser si fuéramos solo tú y yo bajo las luces de la incitación del calor humano, noches de pasión desperdiciadas por el extrañamiento extraño de un extraño extrañando lo extraño de lo lejano. Noches de pasión desperdiciadas por el desperdicio de lo inolvidable al tiempo.

Sueños repetidos con el mismo nivel de imposibilidad dentro del cual sueño lo que nunca pasará mientras pasa con alguien más, sueños irrepetibles pues se cumplen en la mente de una pareja fuera de mi persona, pero dentro de mi perspectiva. Perspectiva en tercera persona al verlos sentados juntos besándose con canciones que alguna vez te dedique, canciones que programe para su encuentro romántico deseando algún día alguien programe para mí, deseando haya un yo en mi futuro que sepa exactamente lo que quiero. Sin ser el yo futuro sino un yo prehistórico que sepa mi pasado osado, mi futuro inciertamente probable. 

Un yo que ignore el pensamiento a la par de pensar lo que nunca he pensado para mí. 

Soy el poeta Pseudo-maldito en el ámbito de lo amoroso que sabe exactamente como decir lo que siente, pero carece de alguien por quien sentir.

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Los Días

Algunos días empiezan con una pesadilla, un recordatorio de soledad y desamor: días que aún con ganas de hablar, es mejor volver a dormir y continuar sufriendo por algo ficticio.

El despertar significa afrontar la verdad más cruda de todas; algunas cosas nunca serán lo que deseamos, algunos sueños es mejor no seguirlos y dormir con pesadillas.

En los días como estos se siente una sensación de calor, que, atada a tu piel, te incomoda a un nivel más que físico, emocional. Es esa sensación de no poder sacudirte y dejar caer el peso muerto que, de una forma tan masoquista, llevamos con nosotros.

Son días que cruelmente deseamos miserias, algo que nos distraiga de esta fantasia por alguien mas, algo que nos aleje de estas ansias de tener lo que vemos.

Amor.

Porque algunos días empiezan con una pesadilla, pero todos terminan con mi necesidad de ser amado.

Pensamiento e ilusión. ¿Pasará?

Desde el erotismo en una voz cálida hasta una silla vacía a tu lado. Se transmite el romance, se transmite el amor. 

Desde un fuego, lentamente prendido por palabras nunca habladas, hasta las estrellas que dicen todo lo que necesitas. El pensamiento no deja de fluir. ¿Que pasaría si pasara lo que nunca pasará?

Desde el viaje interminable al pensamiento continuo de que exista un nosotros, la certeza de que nunca pasará esta muy presente. 

¿Que será lo que nos motiva, de una forma tan plena, a seguir el sueño maldito? El sueño prohibido de la amistad y el amor

Si tu mente sabe que es algo impensable, ¿Que nos hará pensarlo?

¿Que nos hará enamorarnos?

¿Pasará?

En la obscuridad de lo conocido.

Caminando a obscuras sobre los pasillos de mi casa me di cuenta de algo. 

Encontré la felicidad que había perdido. 

Lo descubrí de la forma más extraña posible. 

Con tan solo un sentimiento. El mismo que me llevaba caminando, sin poder ver me movía con tanta facilidad por un camino que ya conozco.

Un camino que por años he tomado de todas las maneras posibles. 

De una forma en la que aún dejando caer mi camisa podía atraparla en el aire. Porque todo fluía en mi mente. Porque se exactamente donde estoy y que me ha pasado otras veces. 

Es el mismo cuerpo.

Acostumbrado a la obscuridad de mi cuarto, acostumbrado a esta felicidad. 

Que de una forma u otra volvió. 

En el día que menos lo esperaba.

Después de un maratón de películas románticas y una tristeza compartida en un parque. 

Después de recordar todo lo que había pasado entre llanto y risa. 

Después de tanto tiempo. 

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Golpes y lágrimas

Recuerdo sentirme ansioso cada que salía de mi zona de confort.Recuerdo ir al baño y verme en el espejo. Odiar lo que veía, mi pelo, mi cara, mi forma de vestir. 

Sentir las lágrimas a punto de salir. Controladas solo por mi puño golpeando la pared. Controladas hasta que terminaba de golpear y empezaba a pensar. No sabía qué hacía ni porque lo hacía. No sabía que sentía ni porque lo sentía. 

Me golpeaba una tristeza de la misma forma en la que yo golpeaba la pared, me inundaba en ansiedad y en lágrimas. 

Conforme el tiempo pasaba, fui cambiando de castigos para controlarme. Pase desde salir de mi casa y caminar. Caminar con hielos en las manos y no volver hasta que se derritieran, a golpearme el estómago y las piernas dejando moretones que presionar para ayudarme cuando necesitara, llegue a un punto donde cortaba mis piernas y escribía palabras que sentía me caracterizaban, no dejaba sanar los cortes renovándolos cada que dejaba de sentirlos al caminar. 

Siempre escondidos con vendas y cinta que se pegaba a mi piel y hacía de cada paso que daba un dolor insoportable. Lo hacía porque solo así lograba contener las lágrimas. Con ligas en las muñecas por si necesitaba contenerme. Golpeaba mis piernas y sentía sangrar. 

Entre Ríos rojos y lo que ahora llamó malas decisiones, recuerdo cómo sentía que el mundo me aplastaba. Recuerdo el miedo que sentía al no poder respirar, y la desesperación de mi vista nublada cada que tenía un espejo enfrente. 

No sé cómo fue, pero ahora son solo recuerdos. Recuerdos de golpes y lágrimas rojas 

Hermana

9:39 am desayunando con una taza de café y viendo la foto más vieja que colgaba de la pared.

Un cuadro de madera que parecía haber sido mil veces barnizado, dándole un brillo casi dorado.

Dentro de este una pequeña foto, una foto que simbolizaba el amor más puro y tierno.

Minnie Mouse y dos niños. Mi hermana mayor y yo, siempre fue así.

Mi hermana mayor y yo.

Las orejas de Minnie, mucho más grandes que nuestras cabezas, mi hermana viendo a la cámara con una sonrisa tierna dentro de esos regordetes cachetitos y yo viéndola a ella, tendríamos unos cinco y siete años.

Todavía me acuerdo de cuando me mude de mi casa, lo único que lleve conmigo fue esa foto, una foto de dos niños, uno de camisa hawaiana azul, un libro de firmas y una pluma en la mano y el cabello relamido como Benito Juárez. La niña con su camisa rosa de flores, su cinturón de Hello Kitty y su peinado de colitas y fleco.

La tercera de la imagen, Minnie, sus ojos largos y grandes adornados con tres pestañas equivalentemente largas de cada lado, una sombra azul sobre sus ojos maquillándola.

Labios rojos, rojo cereza, brillando abiertos dejándome ver su lengua del mismo color.

La cara parece porcelana, fina y clara, nunca sabré exactamente que era.

Dos guantes blancos abrazando a mi hermana y a mí para la foto.

Muchas veces al ver ese cuadro lo que hago es descolgarlo y sacar la foto, me gusta verla sin el cristal porque logro apreciar más los colores, con la foto en mis manos no puedo mas que pensar en el sentimiento que me transmite.

La primera persona a la que ame de verdad, un amor inocente y siempre sincero, mi hermana mayor.

La que siempre será mi hermanita.

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3:04 am

Sentado en media calle me gusta ver los techos, todas esas sombras. 

Con noches iluminadas solamente por el reflejo de la luna, entre tanta obscuridad hay movimientos.

Sombras moviéndose de lugar. Algo raro, sin viento, pero los árboles se mueven, las sombras se mueven. Me siguen con su mirada, o al menos eso parece. Sombras cada vez más cerca de mí. No logro ver la luna, pero está ilumina la noche desde su escondite. 

Perdido pensando, escuchando las sombras moverse con cada palabra que escribo las siento más y más cercanas. 

Escribí algo. Algo que me gusto:

“Una reflexión sobre mi vida romántica”

Intente la honestidad para esos vacíos ojos húmedos. 

La silenciosa tortura en tus promesas antes de tus turbias fantasías fue lo que mató nuestro amor. 

Me siento solo. 

Me sentiré solo por siempre,

Algo a lo que estoy acostumbrado. 

Estaré solo por siempre.

Ya estoy acostumbrado.

Llega la noche y no me hago a la idea, solo por siempre, ¿estoy acostumbrado?

Estaré solo por siempre. 

Ya me acostumbré a la idea, excepto por esas noches de llantos, poemas y cantos.

Algo dentro de mí me dice que en este momento 3:07 am. No estoy solo en esta obscuridad.

 

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Noche de velas y cigarros, encendidos por el fuego de un amor.

La noche era fría, en los reflejos que dejo la lluvia, hable con la luna.
Le hable sobre ti.

Entre tanta noche de sentimiento le conté de los días cuando te pienso.

Son esas noches con olor a tu perfume, que me hacen confesarle a la luna que te cobija en tus sueños, todo lo que nunca te diré.

Las estrellas en el recién despejado cielo me recuerdan a tu voz, lejanas, pero siempre ahí, nunca mías, pero eso no me impide apreciarlas.

Estrellas que me recuerdan a tus pecas, naturalmente hermosas pero que pasan desapercibidas. Se pierden en la luna qué hay en tus ojos, en la frialdad de la noche.

La noche era fría.
Mis sentimientos por ti, no.

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Nada viejo, nada nuevo, sólo, mi voz sin voz.

Volteando las hojas de mi cuaderno, buscando donde escribir lo que siento, encuentro los recordatorios de mi soledad, en el sonido del papel volteando su cara, alejándose de mí, siento lo mismo que aquella vez cuando ella volteaba su cara.

Esos sonidos, el silencioso blanco en las hojas, ¿Cómo escribir lo que sólo en mi mente tiene sentido? ¿Cómo describir algo que no logro entender? La lucha para escribir lo que no puede ser escrito, describir lo que no puede describirse, tantas cosas por lograr y sigo cayendo en objetos comunes, entre la redundancia de mis palabras mil veces dichas y los sentimientos más sentidos ¿Qué hay por contar?

¿Cómo crear mi voz en papel?

¿Como crear mi voz en la mente de otros?

Si mi voz no tiene voz, tampoco tiene nombre, pues mi nombre no tiene voz.

Volteando las hojas de mi cuaderno, me pierdo en preguntas, no he encontrado donde escribir lo que siento, pero de algún modo, siento que ya lo escribí, puede que haya sido entre tanta palabra repetida o tantas ideas similares.

Pasan las hojas y no encuentro nada.

Nada viejo

Nada nuevo

Sólo

Mi voz

Sin voz

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