Sombras en la pared entre dos manos

Algunas noches sueño con nosotros.

Apago las luces y enciendo una vela, dos manos invocando una historia de amor en la pared. Movimientos que arrastran la obscuridad y la vuelven hermosa. Mis ojos cantan al ver tal vida y mis manos bailan al ritmo de lo que mis ojos desean; amor, diversión, comprensión, intimidad.

Toma mi mano, tómala sabiendo que ésta te promete todo lo que proyecta en noches de velas, noches de obscuridad.

Toma mi mano y siente el ritmo, siéntelo incitarte a un baile de miradas satisfechas, siente la libertad de que sea tu sombra la que arrastra tus problemas, despreocúpate en una noche a ciegas y siéntete libre de moverte como si no tuvieras nombre.

Sudor visible gracias a una llama siguiendo nuestros pasos de baile, lentos besos en rápidos latidos, dos cuerpos que, como dos manos, se encuentran sin la necesidad de ver, se conocen sin necesidad de un pensamiento. Espejos que se conocen como la palma de una mano.

Tus montañas de arena y seda me atrapan en abrazos de amor mientras el viento de tu voz acaricia mi pelo como si quisiera tomar prestado un poco.

Una última mirada para confirmar la pureza del acto.

Algunas noches, cuando sueño con nosotros, cuando apago la luz y prendo una vela, puedo ver esta historia en dos sombras que arrastran la obscuridad, la historia de un amor entre dos manos.

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