Esta noche (de incomodidades) eterna

Las lunas de ares.

Lunares de ares.

Lunas lunares.

Lunares de Luna.

Ares lunares.

Ares luna.

Eres luna.

Eres una

Eres una luna. Tus lunares manchan el cielo de un brillo obscuro, tintan las noches de una opacidad blanca, el blanco de tus palabras creando constelaciones sonrientes reflejadas en mi vida.

Caigo. 

A veces escribo tu nombre en la esquina de la hoja y en la esquina contraria escribo el mío. Me gusta doblar la hoja y verlos juntos, ver como todo lo de en medio desaparece y somos sólo tú y yo, unidos por uno de los muchos dobleces que da la vida, unidos por la simetría de un deseo.

Estando solitario parece que anochece, un cigarro en la mano (humo de culpa en una vista lejana) y ahora amanece, día y noche me das para arriba, tu sonrisa ancestral, nexos que me llevan a recuerdos de película dentro de un año hermoso, momentos de agrado en conversaciones olorosas. En momentos te extraño, conversaciones dolorosas. 

A veces temo decirte lo que siento.

Otras veces me doy cuenta, te lo digo todo el tiempo. En nuestro lenguaje, los hombros y cejas bailan con mensajes, los ojos y las risas cuentan las verdades.

Tal vez, sólo tal vez, si volteo a donde tu mirada voltea, estas se cruzan y conseguimos un poco de ese coqueteo visual, tal vez descubra si enserio eres la cura para esta soledad, esta noche (de incomodidades) eterna.

A veces me entero que es sólo un sueño.

Un triángulo sin esquinas buscando completarse con tu sonrisa, buscando siempre un espejo que refleje tu rostro. Esquinas que por si mismas se vuelven triángulos, triángulos completos que no necesitan de mí, triángulos que se dividen entre dos: tú y alguien más.

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Editado por: J. J. JIMÉNEZ

Quisiera

Quisiera poder sentir tu voz rozando mis labios, nadar en esos profundos ojos. 

Sentir tus dedos abrazando los míos, quisiera morir en tus brazos. 

Quisiera que supieras como me siento al verte, las estrellas se vuelven flores cuando están sobre ti, imitando tu aroma, durando día y noche.

Quisiera pintar tu cabello en el techo sobre mi cama, dormir cubierto por el enredo de tu ser, dormir tranquilo y soñar contigo.

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Hey Arnold!

Somos los niños de hey Arnold! Consumiendo y tomando, estamos cantando lo que sentimos a la vez que nos besamos. Una orgía de miradas y sonrisas maliciosas. 

Te digo lo que te haría, tú dime lo que aceptarías intentar.

Las luces de la calle torciendo nuestro cansancio, la ronca voz y cuerpo de pasa. Discusiones de pensamiento real mientras tomas pa’ empedar, mientras forjas pa’ jugar. 

Sudores compartidos en el calor de un carro empañado.

Cigarros para recuperar aliento y evitar miradas incómodas, el silencio entre dos flamas que compiten por quemarse.

Llamadas a las tres de la mañana, hasta cansarnos de soltar labios melosos.

Noches sudadas con pasión y fuerza hasta el punto del aburrimiento.

Pláticas indeseadas en un carro.

Abandonos espontáneos y enojos acumulados. 

Evitando tu mirada por miedo a la vergüenza.

Amigos incómodos por tenernos en el mismo cuarto. 

El silencio en las cenizas de lo que alguna vez fueron dos flamas, compitiendo por quemarse.

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?

Cierro los ojos e imagino que estoy contigo, ilusiones verdes que escapan junto con las musas, te veo en el reflejo de mis vidriosos ojos. 

Cierro los brazos y te imagino entre ellos, sensaciones azules que vienen por falta de contacto físico, te siento en la fría noche, calentando mis brazos con tu inexistente cuerpo rojo. 

Cierro los ojos y empiezo a soñar amarillo, sin recordar las veces que te veo con alguien más, recuerdo solo lo que mi imaginación ha creado, una sonrisa naranja, dándome esperanza de tenerte. 

Pasa el tiempo y pienso en todo, creo que quiero pedir perdón. Desperdicio mucho tiempo pensando en irme, pensando en dormir, en lo que dices, lo qué haces. Desperdicio tiempo deseando un tiempo contigo. 

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Para ti, pero no es sobre ti (creo)

Al final del día pienso que voy a llegar a una cama fría, perfectamente cómoda.

Espero soñar algo bonito, sin la necesidad de ti. 

Espero el camino a la ilusión este libre de amenazas, no mas camas cubiertas de escorpiones, no mas almohadas de cuerda.

Espero soñar con tu cabello, no por ti, pero por los movimientos de este, movimientos que en las noches el mar, bruscamente, busca imitar. 

Espero duermas bajo la misma luna que me abraza, bajo los mismos sueños que me atrapan.

Espero te hablen las estrellas, que te pinten las almohadas.

Espero que me esperes, espero que en el fondo sepas, que me quieres. 

Al final del día llegaré a una cama fría, perfectamente cómoda, y espero soñar algo bonito, sin la necesidad de ti. 

El problema es cuando me dices buenas noches y no puedo evitar más que pensar: lo serían, si estuvieras aquí. 

 

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Tonos de vino 3.0, si supieras que yo tomo arroz con leche 2.0

Soy el poeta maldito en el ámbito amoroso que no sabe cómo decir lo que siente por ti. 

Gasolina para un trío de emociones que fluyen dentro del espectro de lo imaginario, el enemigo de lo común en la ciudad solo para alimentar el odio a las paredes que nos detienen de gritar lo que sentimos, se pierden las palabras y nacen los movimientos, sudores que no puedes ni imaginar, voces inesperadas para amistades forzadas, voces con propiedad de tus piernas. 

Tragos amargos a cambio de bailes excéntricos, la energía de la llamada libertad fluye en mis dedos para seguir el ritmo de una canción desconocida. El estilo prefabricado de un poeta enamorado sin nadie por amar. 

Peleas cantadas sobre victorias ganadas con el afán de retar al príncipe que juega contigo. 

Nuestra historia es parte de la geometría, un triángulo sin esquinas, formando parte de las formas, pero faltando partes del mismo.

Recuerdos de una nostalgia futura, lágrimas en los recuerdos de lo que inevitablemente pasó. Un parque maldito por besos y despedidas, un beso de despedida nunca realizado por la esperanza de que sea un falso problema deja traumas en el pensamiento del poeta, ahora pseudo-maldito por las experiencias de un desamor donde el sigue amando.

Engaños convertidos en relaciones cortas que siembran la duda: ¿valió la pena? ¿Hice algo mal? Me pasé horas leyendo formas en las que complacerte, horas aprendiendo lo que me faltaba en apariencia y físico, fuiste siempre el camino que con ojos vendados seguí por confianza pura. Caminos destruidos por terceros, por esa densidad en el ambiente que te prometía una experiencia nueva. Sustantivos nuevos prometiendo adjetivos más pretenciosos, adverbios de tiempo siendo remplazados por los verbos pronominales de consumo. Te comeré de esta forma, te consumiré de una forma nueva. 

El mismo sexo llama al mismo orgasmo, el mismo sexo llama a un solo sexo ente almas, sexo entre iguales en este caso equivale a entidades incomprendidas uniéndose por una liberación social.

No queda más que llorar lo que fue y ya nunca será, besos que no son propios capturados de reojo, romances nuevos entre nuevos esquemas, lamentosos ritmos de la nueva soledad tratando de acostumbrarse a la vida en solitario de la soledad, la redundancia en las palabras reflejando el sentimiento continuo ya mencionando. Juventud renovada por la visibilidad del hacer, hacerte mía dentro del sueño nunca realizado.

Y sueños nunca realizados cumplidos con favores sencillos buscando platica ente personas fuera de su grupo social, favores sencillos cumplidos entre amigos buscando más que amistad en la amistad erótica, dos solitarios buscando un relleno físico, favores sencillos con complicaciones fuera de lo social y entrando en lo sexual. Favores que nos hacen el favor a los dos, descargas emotivas, primitivas, con la pasión liderando al pensamiento por falta de pensamiento, la paradoja emotiva por demasiada emoción a la par de falta de ella. Amistades que se olvidan en el punto de la pasión, problemas éticos por la culpa acumulada. Culpa no culpable por culpa de la ética, honor repetitivo por honor al honor y culpa, honor que rompe con esquemas sociales para entrar a lo personal. 

El erotismo en tu baile para complacer a alguien que ignora cualquier intento de romance en tu ser por contestar hechos a kilómetros de distancia interrumpe lo que podría ser si fuéramos solo tú y yo bajo las luces de la incitación del calor humano, noches de pasión desperdiciadas por el extrañamiento extraño de un extraño extrañando lo extraño de lo lejano. Noches de pasión desperdiciadas por el desperdicio de lo inolvidable al tiempo.

Sueños repetidos con el mismo nivel de imposibilidad dentro del cual sueño lo que nunca pasará mientras pasa con alguien más, sueños irrepetibles pues se cumplen en la mente de una pareja fuera de mi persona, pero dentro de mi perspectiva. Perspectiva en tercera persona al verlos sentados juntos besándose con canciones que alguna vez te dedique, canciones que programe para su encuentro romántico deseando algún día alguien programe para mí, deseando haya un yo en mi futuro que sepa exactamente lo que quiero. Sin ser el yo futuro sino un yo prehistórico que sepa mi pasado osado, mi futuro inciertamente probable. 

Un yo que ignore el pensamiento a la par de pensar lo que nunca he pensado para mí. 

Soy el poeta Pseudo-maldito en el ámbito de lo amoroso que sabe exactamente como decir lo que siente, pero carece de alguien por quien sentir.

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