El silencio de los menos inocentes

Hay momentos en los que nos enfrentamos a lo que verdaderamente nos aterroriza, la verdad de nuestro ser.
Situaciones en las que todos están esperando tu respuesta son fáciles de arreglar, reaccionar bajo el oculto reglamento que nos deja vivir en sociedad, pero llegan puntos críticos en los que las luces se apagan, se encienden los principios del instinto y cada quien se preocupa por su seguridad, momentos en los que las reglas cambian, se vuelve un sálvese quien pueda.
Yo en lo personal evito esos momentos, me he demostrado a mi mismo que aun en mis momentos mas bajos siempre hay de donde jalar, alguna forma de ganar, ya sea con ganar cierta confianza o lo mas simple, aprovecharse de la confusión.
Momentos que los colores verdaderos salen, donde al acabar nos damos cuenta que los mas juzgados terminan siendo los mas reales, momentos donde los que viven en la sombra aprovechan su facilidad de moverse en la oscuridad.
Creo que todos tenemos nuestro yo verdadero arraigado a nuestros instintos, a nuestro núcleo del ser.
Temo por los días en donde reflexionando, llego a entender que no soy una víctima, sino alguien que aprendió a forjar las situaciones a su beneficio y creo que para poder avanzar y convertirme lo que quiero ser debo aceptar lo que me hace ser como soy, lo bueno y lo malo.

 

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El joven de los muchos nombres

Necesito saber la verdad, encontrar mi verdadero nombre saber si el que uso con mis amigos, con conocidos o el nombre con el que me escondo detrás de letras es lo que realmente quiero para mi vida, tantos posibles finales para llegar a lo único seguro.
Moriremos, todos lo haremos pero eso es algo que todos sabemos y ya todos han dicho, pero eso no es lo importante eso no es mas que una de las muchas cosas que pasaran.
Lo realmente importante es elegir, entre los deseos de un niño, el miedo de sentir y perderme en ello, o aspiraciones desastrosas para un futuro incierto.
Lo que busco es algo que llame mi interés y me de algo por contar, ser lo que me gusta, buscar lo que me haga feliz y creer las mentiras que me dejen dormir por las noches, aunque vengan de parte mía, el drama y la aventura, cosas bastante malas para la salud, aun así bastante necesarias en el futuro a que con tanta desesperación busco.

Es un impulso por hacer mas de lo que puedo, mas de lo que debería, pero el dilema no nace totalmente de elegir uno de mis nombres, sino de aceptar lo que eso conlleva, perder todo contacto con lo inocente de una de mis caras, dejar de estar dividido por conveniencia y creerme, volverme completamente lo que estoy inclinado a escoger.
Una causa que me terminara matando, pero me mataría mas rápido no perseguirla, tendré que sufrir mas de lo que en cualquier otra cara, pero creo que en eso se basa la vida que intentaré llevar, una vida donde sepa apreciar el Amarillo después de tanto gris.

 

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Desperté sudando, ahogándome en soledad. Un típico lunes pensé.

Para aquellos que no entiendan mi historia les explicaré un poco. Una historia no está medida por puntos, comas o incluso acentos. Una vida tan simple como la de un joven no es contada con un manejo Perfecto del lenguaje. Es contada por emociones. Por los miles de pensamientos que transcurren con cada abrir y cerrar de ojo.

Una historia verdadera no es perfecta. No tiene diálogos ni tampoco lógica, porque después de pensar y pensar caí en cuenta de eso.

El odio que tengo por escribir historias es principalmente porque no conozco una sola persona cuya historia esté marcada por los errores ortográficos que cometemos al contarla. Escucho tantas hechos sin sentido alguno que no entiendo como creen que para contar algo todo tiene que tener sentido. Si cada hilo de pensamiento es totalmente distinto. Nadie podría tener la visión de Dios para saber lo que el otro piensa. Nadie puede resumir emociones, pasiones, nadie puede resumir vidas con palabras.
Lo único que trato de hacer escribiendo la historia de este joven es que se entienda que la vida no puede ser escrita.
Un pequeño proyecto, algo ambicioso. Si. Pero de eso se trata esto. De desvelar verdades que nunca son contadas.

Se trata de hablar de algo más allá de los diálogos entre personas. Más allá del pensamiento. Quiero mostrar el alma. El núcleo de cada ser. Lo que nos hace preguntarnos cada segundo si lo que estamos haciendo lo hacemos por conveniencia, por ambición o por obligación. Las mentiras y razonamientos que hacemos en nuestra cabeza para convencernos de que estamos haciendo lo que deberíamos.

Dada esa explicación continuaré donde lo deje. En el principio.

Despertar sudado.
El despertar en una cama, notando y a la vez ignorando algo que cada día confirmo.
Cada noche que me acuesto esta cama es el lugar más incómodo que puedo encontrar en mi memoria. Caliente, o muy fría, no encuentro como acomodarme. Doy vueltas y vueltas, pienso y pienso. Quiero levantarme y hacer algo más. Algo que no sea estar ahí.
Pero cada mañana al despertar en esta magnifica cama se siente mejor y mejor. No quiero levantarme nunca, tratando de no mover ni un músculo, tratando de no pensar mucho. Solo disfrutar de algo tan simple como una cama.
A este tipo de cosas es a las que quiero llegar con este experimento. A como una historia nunca cuenta lo que nos hace realmente humanos, como un pensamiento tan largo y absurdo puede pasar en tan solo 2 segundos. 2 segundos en los que al terminar me doy cuenta que estoy atrapado. No solo en la rutina sino en la vida, en este cuerpo.
Recuerdo haber leído algo. Algo que me gusto porque se acerca a lo que pienso.
El problema con la ciencia ficción. Es que tiene demasiada lógica.
Gracioso como algunas cosas se guardan en nuestra mente cuando otras simplemente desaparecen con el tiempo.
Por ejemplo momentos en los que realmente pensaste que eran el momento más feliz de tu vida, en un abrir y cerrar de ojos te das cuenta que lo olvidaste.
Recuerdo haber sentido lo mejor de la vida. Lo recuerdo porque ya lo olvidé. Y en estos procesos que nuestra cabeza tiene para seleccionar memorias es en lo que encuentro gracia. Quien decide? Nosotros?
O nuestra mente?
Porque ahí entraría el dilema. Acaso no somos más que una representación de nuestra mente? Ideas que fluyen y nosotros decidimos.
O somos algo más. Somos el alma, acarreados por algo que llamamos superior.
No hablo de Dios ni de ninguna religión. Hablo de nuestra mente.
A veces realmente creo que somos el alma, algo que no le encontramos respuesta lógica y por eso descartamos. Algo que nos asusta pensar porque eso significaría que no sabemos siquiera quién o cómo se controla.

Otro pensamiento sería el porque nuestra fascinación por historias, cuentos, películas. Incluso religiones.
Una fascinación que creo tenemos porque nos dan todo tan completo. Nos explican el porqué de cada detalle, nos dan un principio, un desarrollo y un final. Todo siempre de una forma tan limpia. Tan natural dirían algunos. Pero es ahí donde no concuerdo yo.
Nada natural es tan simple.
Nada es tan previsible como una historia.
Nos fascina porque es algo que no vemos cotidianamente.

Este no es as que un proyecto sin terminar, no es lo que debería ser, es solo una forma de desahogarme.

 

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Sufrir por un bien silencioso

Dormir viendo las estrellas, sin poder dejar de pensar en una sonrisa. Otro cliché de fin de semana de parte del que siempre queda fuera

Me gustaría contarlo todo desde un principio, pero últimamente no se si esto empezó en cuanto te conocí o si cualquier oportunidad murió incluso antes de existir.
La otra noche entre tragos y falta de sueño salió el secreto de mis labios, hable de ti con alguien mas y me recomendaron lo que siempre he sabido, lo que nunca me atreveré a hacer.
No es que no quiera, pero entre cada sonrisa y cada mirada no se si alegrarme o simplemente llorar, no se si abrazarte y nunca soltarte o alejarme antes de hacerme mas daño.

Dormí con frió, merecía sentir la soledad de la noche, me tendí en el suelo, con nada mas que música y cobardía.

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La futura flor de antebrazo

La vida esa una melodía que corre rápidamente no se detiene, no lleva notas ni ataduras.
Te obliga a escuchar el ritmo en tus sueños. Su letra, invitándote suavemente a ceder y olvidar lo que sabes, ignorar lo que sale de tu boca o entra por tus oídos, indicando sutilmente las formas de entender, desde la forma en que las flores se abren y los pájaros cantan, hasta el mas oculto suspiro de amor en el viento.
Te enseña a colapsar y empezar de cero.
Tratando de tener una nueva voz.
La voz que escojamos, nos enseña a respirar y ser escuchados, a dormir y sacar todo lo que nos mantenía despiertos.
¿Puedes escucharlo?
La manera en que las flores respiran y los pájaros despiertan.
Son estas maravillas las que la vida te enseña a apreciar, dentro del silencio y dentro de nosotros mismos, te hace sentir que algunas cosas vale la pena recordarlas, tatuarlas en tu piel y mostrarlas con orgullo, cosas que tengan un simbolismo personal, que te hagan feliz y logren recordarte olores, sabores, situaciones.
Flores que morirán contigo.

 

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Ese niño enamorado

Despierto mirando el mismo techo que he visto desde que tengo memoria, y me pregunto si debería dejar mi pelo crecer, me pregunto si debería cortarlo, pienso en que veré a mis amigos y me divertiré pero luego recuerdo que soy un eco en la platica común, que no tengo algo que me caracterice.
Me nacen deseos de ensuciarse, de salir y terminar jodidos y se que no soy el único.
Unas ganas de salir y vivir todo lo que necesito, algo que llene mis vacíos creativos, hacer alborotos sin sentido y prender en el ambiente un deseo de aventura.
Pienso en enamorarme y ser otra vez ese que habla todo el día y escribe cada noche, tener el impulso de escribir para alguien, amar lo que escribo y amar mas a quien se lo dedico.
Todo lo que alguna vez fui, hasta que me siento mal y recuerdo la facilidad en la que horas invertidas se pierden en minutos.
Lo intente y lo único que hice fue lograr ser yo el que no supo apreciar y entendí que todavía no encontraba lo que me robaron.
Encontré mi lugar justo donde lo había dejado, preguntándome cada mañana si debería de cortarme el pelo o dejarlo crecer, siendo el eco de la platica común, porque mi problema nunca fue falta de creatividad, sino una aspiración a tener mejores cosas por contar, cosas menos cotidianas, pero encontrar el equilibrio y aprender a contar este tipo de cosas con un aire de racionalidad y amor es lo que me caracterizaría, porque muy al fondo siempre seré un niño encontrando su primer amor, con esa emoción y ese miedo de ser descubierto.
Siempre será ese niño que despertara cada mañana viendo el techo preguntándose si cortarse el pelo o dejarlo crecer, preguntándose como le gustaría mas a ese primer amor.

 

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Es lo que tengo que hacer

Con ojos llorosos y algunas inspiraciones con aliento de alcohol te digo.
No soy lo que espere ser y mucho menos soy alguien a quien podrás querer. Soy alguien escondido dentro de culpas y sentimientos de grandeza. Soy alguien que se culpa a si mismo. Alguien consiente de su situación, alguien que por más culpa que tome nunca será suficiente como para desahogar el estrés. Me resbalo en tu vida como lagrimas sobre alguien más.
Acepto las decisiones que he tomado porque me han apoyado a ser quien soy pero contrario a todo. Soy infeliz. No soy quien podría ser contigo y quisiera una oportunidad. Algo para mi bienestar algo para salirme de esta rutina masoquista de abandono espiritual. Alguna forma de no dejarme abandonado al mismo tiempo de ser feliz con alguien más.
Si de justicia hablamos no tiene caso seguir pensando. Seguir intentando y buscar alguna forma en la que todos estemos felices. Simplemente hay gente que crea sus propias mentiras tratando de ilusionarse sobre una pequeña esperanza.
Yo soy una de esas. Hago todo a medias tratando de estar y no estar con alguien. 

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Gracias por siempre estar aquí.

Mi amiga me dijo: “Prender un cigarro con lo que queda de otro. Ese sentimiento de no poder dejar de sentirlo sin romper en llanto.

Es lo mismo que con las personas.
Habernos hecho dependientes de sentir cariño. Y buscarlo con sed por cada rincón del entorno.
Una sed que solo es saciada con una antigua risa. De las que silenciosamente atraía a tomar un salto de fe hacia ella. Todo lo que alguna vez fuimos.
Como la garrapata brincaremos de cuerpo a cuerpo, cuando ya nos atendió.”

Lo único que pude pensar. La sensación de mi consciencia preguntándose si estaba feliz con lo que había hecho. Con lo que había dicho.

Sentí una lagrima gris como lo hice sobre algunos ríos rojos por malas decisiones.

 

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Suspiros

Vivo de suspiros,
Enamorado de la vida y sus momentos más sencillos.
Hay suspiros de amor y los hay de tristeza, estos siendo más pesados, un suspiro que nace en el fondo de mi es expulsado con un ligero sabor a memorias.
¿Será qué hay suspiros compartidos?
Uno de esos que te desgarra el alma a la par de curarla.
El suspiro de un amor melancólico.
De un nuevo amor.
De un mismo miedo.
Si cuando te beso suspiro, no preguntes el porque, bésame y róbame cualquier indicio de suspiro.

 

 

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