Señor Redundante

Aquí estoy

¿Estoy aquí?

 

Repitiendo la famosa frase “Al borde del Abismo” contemplando el vacío, una caída infinita a solo un paso de distancia.

El mismo vacío es el que está debajo como el infinito vacío sobre nuestro cuerpo.

 

¿Caeremos en el vacío?

¿Al vacío se entra caminando?

¿Podría ir al vacío que está arriba?

Eso contando con que el vacío es un lugar.

 

Una voz, salida desde el vacío, y a la vez de nuestra mente, la escuchamos y pensamos, nos pregunta una pregunta, una pregunta que no es pregunta.

 

Al final creo que no estoy al borde del abismo,

creo que el abismo está al borde de mi ser.

Al final no creo que sea yo el que entre al Abismo

El Abismo entra a mí.

 

 

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06/09/18

Sentados bajo la sombra de un extraño árbol, hablando, riendo. Entro a otro mundo.

Estoy solo, llorando. Frente a mi veo a mis amigos, me veo a mí, sentado a la sombra de un sauce, marcado con una flecha apuntando al cielo.

Sus ramas cuelgan y se mueven de una forma poco natural, siguiendo a las personas, como una serpiente sigue a su presa, silenciosa, sutil.

Cambia la imagen, una vez más estoy sentado bajo la sombra del árbol.

Mis amigos ahora parados frente a mí, viendo el sauce.

Los veo acercarse, no hacia mí, se acercan a las ramas y en un espejo de movimientos las ramas a ellos.

Los veo hablar con la ahora rama amiga, se sujetan a ellas y se elevan, en su cara una tranquilidad irreal. Se elevan y las que alguna vez fueron ramas curvas son ahora flechas, sosteniéndolos sólidamente en el aire.

Siento junto a mí el suelo moverse, de él salen raíces, abrazándome con su humedad, llenándome de tierra e invitándome a bajar con ellas, sin poder moverme cierro los ojos, siento como me sumerge y traga la tierra, con solo mi mano fuera del suelo, cual planta apuntando al cielo, como si aún hubiera esperanza, siento algo, alguien tomo mi mano.

Abro los ojos, sudando, llorando.

Frente a mí veo una mano saliendo de la tierra, algo dentro de mí me hace correr hacia ella, al sujetarla la tierra grita mi nombre y abre un hueco para que vea de quien se trata, como un espejo me veo verme, soy yo.

Asustado suelto la mano, mi mano, la tierra termino de tragarlo, de tragarme.

En mi mente veo imágenes, las imágenes del otro yo, vi a mis amigos acercarse a las ramas, vi lo que él vio, sentí lo que él sintió.

Me acerco a las ramas y estas se mueven, agresivamente, como esperando atacar, sujeto una de ellas y siento como me elevo, de pronto empiezo a moverme de lado a lado, la rama diciéndome que no soy suficiente, no soy digno. Zangoloteándome por el aire la serpiente de madera me suelta. Volando por el aire veo el suelo, raíces salen de él, esperándome, me atrapan, tomándome por brazos y cuello, me inmovilizan. Cierro los ojos y siento como me sumergen, ahogándome con su seca tierra, llenándome de gusanos, en total obscuridad solo puedo pensar “Mis deseos son igual de validos que los de los demás, sin importar quien sea”

Ya no siento mi cuerpo, abro los ojos, veo el cielo, volteo hacia abajo y veo ramas abrazándome, elevándome.

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Llámame

Si encuentras una vieja foto mía, verás algo en mis ojos, no fui hecho para ti, está dentro de mí.

Si encuentras una vieja foto de nosotros, verás lo mismo en mis ojos, algunas veces me siento solitario, no es algo contra ti, está dentro de mí.

Cuando encuentres nuestras fotos, sacude el polvo, limpia el marco, piensa en cuando fuimos algo feliz.

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¿Coincidencia o Destino?

Cuales son las posibilidades de que justo al momento de abandonar la búsqueda aparezca alguien del pasado, alguien que en algún momento llamo nuestra atención.

Alguien que después de una única vez no volvimos a ver.

¿Entrara esa pequeña coincidencia traiga por el viento, o será que todo, conectado al pasado y nuestro presente, haya escrito lo que pasaría?

¿Sera destino lo que muchos llaman suerte?

Disfruta el paisaje, esta soledad durara un tiempo.

Vuelve el impulso, déjalo ir. 

Siéntate y espera. 

Piensa en todo lo que pudo ser. 

Pierde los momentos pensando en algo lindo por decir. 

No valores lo que tienes y llegará un día en que al voltear al pasado y no veas más que niebla. 

La misma historia de fracaso. 

Ser amado. 

¿Es mucho por pedir?

Siéntate y espera. Una de las muchas noches solitarias. 

Llegará la hora de olvidar. Olvidar como nos dejaron caer. Recogiendo nuestros pedazos del suelo. 

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Di mi nombre, luego di que te iras por alguien mas…

Fue un funeral. Enterré mis sentimientos. 

Llorando por ti. No acaba mi tormento. 

Palabras que dijiste. Nunca sanaron. 

Le ruego al amor, no me toque despedirme. 

Me robas palabras. Que al final lo vuelven triste. 

Te odio por las tardes. Cuando me siento solitario.

Me duelen las noches. Cuando no tengo con quien despedirme. 

Ansío el momento, en el que olvide lo nuestro. 

Merezco el como estoy. Pues fui demasiado honesto. Siento lo que siento. Porque te dediqué mi tiempo. 

Siento lo que siento. Por lo que sentí ese tiempo. 

Mi corazón está en su lugar, simplemente no se que hacer con el. 

Sabiendo que todo el amor es lo que te lleva a sentirte en la cima del mundo, el mismo amor tiene el potencial de hacerte caer desde esa altura. Caer y caer. Aferrándonos a la poca luz que queda en algunas amistades. 

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